¿Google vs. Privacidad?

Ayer noche acudí a la página de google que tengo como inicio de mi navegador, desde mucho antes que existiera gmail, cuando google era tan sólo un buscador que indexaba más rápido que los demás. El éxito del mismo se fundaba en el ingenio de un logaritmo secreto inventado por sus creadores.

En la misma se destaca como novedad cambios en la actual política de privacidad.

Como he leído en algún lugar que los chicos de google han reescrito las políticas de privacidad de todos sus productos (gmail, google earth, google maps, google books, youtube...) de manera que las han unificado en una sóla política de privacidad que destaca por ser clara y entendible para todos los usuarios.

Mi primer sentimiento al leerla ha sido de una profunda decepción y de una ámplia tristeza.

En mi conciencia se había generado la imagen de Google como una empresa innovadora, pionera, que apoyaba fuertemente el software libre, y la libertad de las personas.

Es cierto que tenía conocimiento sobre sus grandes logros económicos obtenidos mediante la publicidad; también es cierto que la respuesta automática era que se merecían ganar dinero con todo el bien que "aparentemente" hacían.

Era el mejor buscador, habían conseguido juntar todos los mapas del mundo, habían sacado gran provecho a todos los institutos cartográficos que habían fotoplanimetrado el territorio, y, con gbooks habían conseguido escanear todos los libros de las bibliotecas del mundo entero, para la libertad. Con google earth habían conseguido además juntar a los mapas del planeta las cartas del cielo y las estrellas.

Ahora bien, nada de lo anterior justifica en absoluto la nueva política de privacidad que va a ser aplicable a partir del 1 de marzo de 2012.

Google, quizá ávido de tener más poder que ningún otro organismo en la tierra, ha decidido mapear todos los datos de todos los usuarios, registrarlos, usarlos, guardarlos, e incluso en determinadas circunstancias expoliar al propio usuario de los mismos.

Dicha política de privacidad implica que el uso de los productos de google, al que todos hemos colaborado en alguna forma y que nos hemos acostumbrado a utilizar cotidianamente, pasa a tener unas nuevas normas y también el precio más caro que existe: la pérdida de todos los datos privados y personales propios y el control de los mismos.

Tal como lo he escrito es como se entiende de la lectura simple de la nueva política de privacidad.

En otras palabras, ahora que todo el mundo tiene una cierta dependencia de los productos de Google, sus capataces han decidido cambiar unilaterlamente las normas del juego: Google va a recopilar todos los datos que sean posibles de los usuarios de sus productos y servicios, los van a escanear para conocer mejor a los usuarios, van a almacenarlos en sus servidores, y si el usuario los borra y ellos lo consideran los van a mantener durante un tiempo, los van a ceder a terceras personas, y, si es menester pues incluso cambiarán la contraseña del correo electrónico del usuario -se sobreentiende sin su permiso-.

Ah! no se refieren tan sólo a los datos que se faciliten directamente por los usuarios, sino también a todos aquellos que puedan recoger de los mismos por el mero hecho de pasar por alguno de sus servicios, o que sus tecnologías de última generación puedan recabar de los usuarios que las usen.

Con todo el respeto pero con toda la contundencia, ¿es que los usuarios no tienen más derechos? ¿Es que por entrar a una cafeteria me pueden copiar mi agenda? ¿Es que por entrar a un restaurante me pueden grabar una conversación íntima? ¿Es que en el restaurante me pueden sacar fotos y almacenarlas sin permiso expreso? ¿Las pueden vender?.

No entiendo como alguién puede pretender dar un servicio de correo avisando a todos los usuarios que va a leer todas sus cartas y las va a archivar y aunque uno decida borrarlas las va a conservar contra su voluntad. Y no puedo entendero porque una carta es algo muy delicado.  Es una comunicación privada entre dos personas, es su privacidad, su intimidad, parte de su alma. De hecho es algo tan importante que la mayoría de ordenamientos jurídicos lo protege como algo fundamental.

No respetar la privacidad de las personas y su intimidad es contravenir normas muy esenciales. Inidicar que no se va a respetar es mostrar que se tiene una distraida moral.

Como indicaba un poco más arriba, me entristece notablemente la nueva política de Google, me entristece ver morir las esperanzas que había puesto en su gente.

 

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